martes, 26 de mayo de 2015

Virginia Bolten: Lucha y mito


   Mujer que lucha contra el sistema capitalista y patriarcal, es mujer que emprende una consigna proclamada a principios del siglo XX, por la “Luisa Michel rosarina”, como la definió Juan Bialet Massé en 1904, a la anarcofeminista argentina Virginia Bolten. ‘La mujer no debe estar atada ni a un Dios, ni a un patrón, ni a un marido’; célebre frase que invita a reflexionar sobre la situación de doble, y si se quiere triple, explotación que sufren las mujeres desde tiempos remotos. Opresión a cargo de la religión y la iglesia por un lado, los patrones por otro y los hombres que, en conjunto, mantienen al Patriarcado.







   Hija de un alemán que, a mediados del siglo XIX se exilió en Chile, y de Dominga Sánchez, hija del estanciero de quién fuera peón el padre de Virginia. Ella nació el 26 de diciembre de 1876 en San Luis; y tuvo tres hermanos, Dominga, Enrique y Manuel.

   La infancia fue dramática. Sus padres se separaron y emigraron ambos, cuando los hijos aun eran adolescentes. Ellos quedaron en el campo, aunque tiempo después también decidieron emigrar. Virginia se instaló en la zona norte de Rosario, en el actual barrio Refinería ubicado en los alrededores de la Refinería Argentina de Azúcar, una planta industrial inaugurada en 1889, que abrió miles de puestos de trabajo. A uno de éstos accedió Bolten, y fue a partir de su experiencia obrera en la refinería (precisamente por las pésimas condiciones laborales, la discriminación y la explotación sufridas), que comienza a engendrar un espíritu crítico y combativo (se opuso permanentemente a la patronal, alentaba a sus compañeros para que se organizaran en reclamo por sus derechos y fue detenida por distribuir propaganda anarquista en 1890), que años después se acoplará a una gran capacidad oratoria, constituyendo una de las voces más representativas entre las mujeres oprimidas.

   Trabajó durante 15 años en Rosario, donde también se desempeñó como aparadora de calzados, y fue entonces que contrajo matrimonio con Manuel Manrique, quien era un activista anarquista uruguayo del gremio de zapateros. Tuvieron tres hijos, María Milagra Zulema nacida en 1896, Urano Líber, nacido probablemente en 1898 y Acracia, de quien no se han obtenido más datos.

Lucha



   Virginia Bolten se desempeñó en el plano teórico colaborando con distintos diarios e incluso produciendo el propio, en la difusión de las ideas anarcofeministas y, por supuesto, en la práctica de la militancia por la liberación de la mujer y de los oprimidos. Praxis que la condenaron al despido de la refinería, a la represión y a la cárcel en reiteradas ocasiones (en noviembre de 1900 por repudiar una congregación católica, por ejemplo), y al exilio hasta su muerte, en Uruguay.
 
'Ni Dios, ni patrón, ni marido' fue el eslogan de La Voz de la Mujer.

   Entre el 8 de enero de 1896 y el 1 de enero de 1897, publicó las nueve ediciones de ‘La Voz de la Mujer’, el primer diario anarcofeminista de la Argentina y que era solventado con parte del sueldo que recibía de su oficio con los zapatos. En estas ediciones denunciaba la explotación de los trabajadores, y se aquí plasmaba sus ideas radicales de tendencia libertaria y los lemas que tiempo más tarde, serían empleados por mujeres y hombres para embanderar sus luchas.

   Entre 1899 y 1900 escribió para el diario ‘La Protesta Humana’, incluyéndose un texto de doctrina al que tituló "¿Por qué somos anarquistas?". También publicó artículos en el diario anarcofeminista de Juana Rouco Buela ‘La Nueva Senda’, y en un mensuario de la comunidad danesa que se editaba en Tandil.
   El 20 de octubre de 1901, luego de que sea asesinado por la policía Cosme Budislavich, la corresponsalía del diario El País le pidió los detalles del suceso a Bolten por su capacidad oratoria; algo que en la época era impensado, ya que la cobertura de noticias y la prensa en general, eran instrumentos al servicio de hombres. Dicha ocasión la llevó a que se refugiase en Montevideo durante unos meses, donde participó de varios actos, entre ellos, el Día Internacional de los Trabajadores, y desde donde denunció la ‘Ley de Residencia’ impuesta por el gobierno argentino y a la represión. Ese mismo año, en Rosario dirigió la huelga de chóferes del tranvía.

   Para 1904 participó del Comité de Huelga Femenino, organismo dependiente de la FORA (Federación Obrera Argentina), y jugó un papel determinante al liderar a los trabajadores del Mercado de Frutos de Buenos Aires, aunque aquella lucha ocasionara alto deterioro físico en ella. En 1905, Bolten y Manrique fueron arrestados conjuntamente con otros anarquistas; todos buscados por la policía por tratarse de ‘personas peligrosas, y en estado de vigilancia’. A Manrique se le aplicó la Ley de Residencia por lo que tuvo que exiliarse en Uruguay junto con sus hijos, mientras que Virginia Bolten permaneció en Buenos Aires. Perteneció al Centro Femenino Anarquista en 1907, y desde allí participó en la huelga de inquilinos, por lo que fue nuevamente arrestada y deportada a Uruguay, ya que se le aplicó la Ley de Residencia por haber fingido ser oriunda de ese país. Ya en Montevideo se reunió con Manrique y sus hijos.
   Vivió un breve tiempo en Tandil, en donde el primero de mayo de 1908 dedicó su discurso a los varios miles de obreros anarquistas de las canteras, que estaban ubicados en la Plaza de las Carretas. La concentración fue rápidamente reprimida por la policía, lo que ocasionó presos y heridos por el enfrentamiento.

   Desde Uruguay trató de solidarizarse con los reprimidos argentinos del primero de mayo de 1909, triste jornada en la que el aparato represivo a cargo de Ramón Falcón asesinó a alrededor de diez obreros. En su contra, Bolten organizó protestas desde otro lado del Río de La Plata. Además organizó a un grupo de mujeres ateas, a operadoras de teléfonos y boicoteó al movimiento sufragista femenino. En territorio oriental, apoyó las políticas del régimen político uruguayo del reformista José Battle y Ordoñez; por lo que algunos historiadores definen ideológicamente a Virginia Bolten, y al grupo de anarquistas que la segundaba, como anarcobattlista. Esta tendencia es una contradicción muy resistida dentro del libertarismo, ya que las reformas legales de este gobierno se inscribían bajo la democracia burguesa, de tipo estatal. Paradójicamente, en julio de 1913, los órganos de prensa socialista del régimen battlista acusaron a Virginia Bolten de haber traicionado a la clase obrera.
   Formó parte del Centro Internacional de Estudios Sociales,  una agrupación libertaria, en Montevideo hacia 1923.


Mito




   Se dice que Virginia Bolten denunció la muerte del primer trabajador asesinado por participar de una huelga en Argentina.

   Por otra parte, el diario La Capital del 2 de mayo de 1890 narró el acto del primero mayo por el Día Internacional de los Trabajadores llevado al cabo en Plaza López, Rosario, en honor a los Mártires de Chicago, y destacó que una joven lideraba la columna de personas, llevando consigo una bandera negra con letras rojas que decía: ’Primero de Mayo, Fraternidad Universal. Los trabajadores de Rosario cumplimos las disposiciones del Comité Obrero Internacional de París’ y, que luego de efectuar un discurso revolucionario, difundió propaganda anarquista entre los presentes, por lo que fue detenida bajo el cargo de atentar contra el orden social.

   Esto implicaría que Virginia Bolten ha sido la primera mujer oradora en un acto de trabajadores.
   Como contraposición a esta versión, fuentes actuales elaboradas por un grupo de investigadores integrado por la rosarina Agustina Prieto, la bonaerense Laura Fernández Cordero y el montevideano Pascual Muñoz, concluyen en que es poco probable que aquella historia sea real, ya que Virginia Bolten tenía apenas 13 años (dato precisado por su partida de nacimiento, hallada recientemente en Baradero). Esta nueva versión se suma a la nacionalidad (antes se creía que era uruguaya) y al temprano acercamiento a las ideas anarquistas (dentro de la documentación encontrada, aparece la partida de bautismo como católico de su primera hija, que data de 1896, seis años después de su supuesta intervención en el acto en Plaza López).

   Tan sólo existen tres fotos de esta luchadora incansable por el feminismo y el anarquismo. Pero más allá de las ideologías, Bolten dio clase de lucha contra el sistema capitalista y el Patriarcado. Pese a que no tengamos a disposición demasiadas imágenes suyas, sí podemos apreciar sus escritos y, gracias a testimonios de familiares e información recopilada de diarios de la época, se puede reconstruir la vida de la muchacha que quería cambiar para siempre la vida de las mujeres.
 

   Los últimos años de Virginia Bolten se vieron envuelto en el olvido de las sociedades por su persona, y del alejamiento de las grandes masas trabajadoras de los ideales anarquistas, así como de las mujeres de los ideales feministas. Falleció a los 83 años de edad en 1960, en el barrio de Manga, en Montevideo, donde pasó sus últimas décadas.

Una de las tres fotos de Virginia Bolten. De anciana, junto a su compañero Manuel Manrique.